viernes, 29 de abril de 2011

Decidí Triunfar - Walt Disney

Acá les dejo una reflexión del creador de sueños más grande del mundo, Walt Disney. Espero que les guste y les ayude.

Decidí triunfar

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar...
decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas,
decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución,
decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis,
decidí ver cada noche como un misterio a resolver,
decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades,
y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos,
aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar,
descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui,
me dejó de importar quién ganara o perdiera,
ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener,
es tener el derecho de llamar a alguien "Amigo".
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento,
"el amor es una filosofía de vida".

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados
y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente;
aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.
Aquel día decidí cambiar tantas cosas...
aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad,
desde aquel día ya no duermo para descansar...
ahora simplemente duermo para soñar.

viernes, 18 de marzo de 2011

La mayoría de edad

Faldas. Discotecas. Tragos de más y por ahí, quién sabe, un ocasional encuentro de intimidad con un completo desconocido que te sacó a bailar.
Son muy diferentes las formas, hoy en día, que la sociedad se divierte. Se ha perdido el significado de la palabra diversión y se ha asociado, de una manera muy extraña, con palabras como excesos, drogas y sexo.
Mujeres. Son las primeras en decir que quieren ser respetadas por la sociedad, que no quieren ser vistas como unas cualquiera, y se regalan a ellas mismas por el simple hecho de verse mayores. Tacos, mini faldas, maquillaje hasta en los pies y una actitud diferente, y se regalan. Hombre mayor, barba, con carro, y ellas se regalan. ¿Qué es peor, que quieran hacerse las mayores o que lleguen al punto de saltearse etapas por querer alardear antes sus otras amigas? Un agarre. Eso es lo único que consiguen y lo hacen aún sabiendo perfectamente que se van a despertar en su cama al día siguiente con lo mismo que se fueron a dormir, nada.
Hombres. Buscando a las menores. Nos vestimos menos formales, como si nos importara poco la cosa. Y vamos al lugar dónde sabemos que podremos conseguir lo tan anhelado, el agarre. Las mujeres bailan entre ellas y eso es como una señal para nosotros. Nos acercamos y las sacamos a bailar y luego de unos cuantos tragos hacemos esa “jugada” para ver si esa chica que sacamos a bailar es la afortunada de la noche. Y lo hacemos, solo porque sabemos que el que logre “agarrarse” a la chica más bonita es el que tendrá más estatus social. Por una cuestión de popularidad, nos aprovechamos de las chicas menores que estamos seguros atracarán a lo que les propongamos.
Pero, ¿qué pasa cuando, por cosas de la vida, uno llega a enamorar a una chica mayor? ¿Qué pasa cuando se quiebran las reglas ya establecidas por la sociedad y un chico logra estar con una chica mayor que él?
Aquí es donde se pone interesante, pues ella no está contigo por broma. No, para nada, ella está segura que, a pesar de tu edad, tú estás a su altura. Te invita a conocer a sus padres, conoces a sus amigas y llegas a acomodarte en aquél sillón de cuero de la sala de su casa en el cual sabes, que te quedarás mucho tiempo sentado.
Confianza, deseo y algo que algunos podrían llamar amor, empieza a nacer en ti. Te acercas, te vuelves realmente parte de sus planes. Ella te llama, te adora, te invita a las reuniones familiares y llegas a sentir que eso no puede acabar.

Parece broma, ¿no? Pero no lo es. O por lo menos no crees que lo sea, hasta que empiezan los problemas. Problemas con ella, con sus amigas, con su familia, contigo mismo.
Discusiones, todos los días. Peleas, todas las semanas. Y así te pasas 2 meses de tu vida, tratando de no perder eso que tanto amas pero con lo que tanto te peleas. Crees, que de alguna manera, eventualmente las cosas mejorarán, pero poco a poco empiezas a perder esa esperanza.
Finalmente todo se termina. Toma la decisión y te termina, la excusa de que todo será mejor, que serán amigos, que simplemente las cosas están demasiado complicadas y que prefiere separarse de ti. Te desmoronas, no puedes con la notica, lloras.